Olvídate del mito de que la única zona erógena de los hombres está entre sus piernas. El cuerpo del hombre tiene otras zonas que, debidamente estimuladas, le proporcionarán un placer tremendo. Quién sabe: a lo mejor ni él mismo las ha descubierto todavía, así que… ¡más a tu favor!
Cuando estés en la cama con tu marido, novio o amante y quieras impresionarle, presta atención a los siguientes puntos calientes de su anatomía:
El cabello: acariciarle el pelo con suavidad le reconfortará y hará que se relaje. Hazlo sobre todo si ves que quiere ir demasiado rápido o si está muy estresado por cualquier problema que le haya sucedido en las últimas horas. Te lo agradecerá.
Las orejas: besa con suavidad las orejas de tu pareja y no te olvides de lamer los lóbulos, una de las zonas erógenas más olvidadas y, a la vez, más placenteras. Si quieres puedes aprovechar para susurrarle palabras ardientes que le hagan ponerse a tono.
Los labios: es obvio que hay que besar los labios de tu amante, pero hazlo con ternura y verás cómo su gozo es increíble. Mordisquea suavemente y por separado tanto el labio superior como el inferior, y pasea tu lengua por ellos de manera juguetona.
El cuello: Desciende poco a poco por su cuello, besándolo y acariciándolo, de una forma sensual y cada vez más apasionada. Puedes continuar por el pecho, sin olvidarte de los pezones… ¡para ellos también son estimulantes!
Los brazos y las manos: Recorre sus extremidades superiores con tus labios y tu lengua. Además, si sabes que le guste, puedes introducir uno o varios dedos en tu boca y lamerlos con suavidad.
La espalda: Túmbale boca abajo o abrázalo por detrás y masajea su espalda con cariño. Puedes alternar el masaje con mordisquitos y besos, pero asegúrate siempre de que esté disfrutando… ¡cuidado con las cosquillas!
El culo: Agarra bien las nalgas de tu pareja para después soltarlas y acariciarlas, así alternativamente, subiendo poco a poco la temperatura de tu encuentro sexual. Y si se atreve a probarlo todo, estimula su ano: allí se encuentran un montón de terminaciones nerviosas y está considerado como el punto G masculino.
Los genitales: Y sí, llegamos a la zona erógena masculina por excelencia. Pero, mejor… déjalo para el final. ¡Lo bueno siempre se hace esperar! Las caricias y los besos en esta zona son increíblemente placenteros para ellos, así como el sexo oral. Eso sí, practícalo sólo si tú también estás convencida de hacerlo.
más relacionados...